
Hoy en día sabemos que uno de los modelos pedagógicos más utilizados dentro de las aulas, es el colaborativo, en el que los niños se tienen que ayudar los unos a los otros, para alcanzar los aprendizajes, puesto que ayuda a mejorarlos, ya que la interacción social, es la base de todo aprendizaje y permite aumentar su calidad, aunque también pueda dar lugar a la aparición de conflictos. Con ello conseguimos resultados significativos y funcionales para los alumnos, aumentando su motivación, etc. Por ello es importante que nos dejemos los individualismos típicos a un lado y hacer que los niños aprendan conjuntamente, ya que lo que no aporta uno, lo aporta el otro.


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